lunes, 11 de agosto de 2014

55.000 GRACIAS!!!!!!!!!

Hace poco que hemos pasado de las 55.000 visitas en el blog. Toca agradecer a todos aquellos que visitan el blog con regularidad o no. Siempre anima que la gente lea lo que escribes y de una forma u otra les sirva para planear sus salidas gastronómicas.

Todavía queda mucho que comer y cocinar y tenemos muchos proyectos en marcha. Esperamos que nos sigáis de cerca a través del blog y de la redes sociales.

Facebook: www.facebook.com/DadaistaGastronomico
Twitter: @dadaistagastro
Instagram: @dadaistagastronomico


miércoles, 6 de agosto de 2014

Restaurante Mero Toro: una Baja California muy potente

Hacia tiempo que pasaba por la puerta del Restaurante Merotoro en la Condesa y mi mirada espiaba todo lo que allí dentro sucedía. No podía intuir demasiado pero ya eran diferentes las fuentes que me animaban a visitarlo. Así que aprovechando una invitación (muy) esperada por mi último cumpleaños, celebramos el año y seis meses con comida y vino de Baja California.

El Restaurante Merotoro está situado en plena condesa, ni más ni menos que en la ovalada calle de Amsterdam repleta de deportistas domingueros y de fresas paseando sus perros por la calle que hace tiempo fue la pista de un hipódromo.

El local es alargado y sin ventanas, los techos no demasiado altos, no es precisamente el local ideal. Por suerte, pudimos quedarnos con unas mesas situadas al inicio del salón. Donde hay más luz y tranquilidad que al fondo de la sala, todavía más cuando hay una pantalla con los partidos del mundial, lo cual me sorprendió en un restaurante que se sitúa en un rango de nivel alto.

Primera visita al restaurante Merotoro y a diferencia de otras ocasiones no había hecho ninguna búsqueda para informarme de las mejores opciones así que decidimos dejarnos guiar por los meseros que en todo momento estuvieron muy atentos y se mostraron conocedores de su carta.



Comenzamos por unas tostas de pulpo: variedad de texturas y colores. Y todo los ingredientes conjuntados por la salsa. Una entrada perfecta para situarnos, muy bien acompañada por el vino Llave Blanca de Baja California. Le siguió un risotto de tuetano teñido por la salsa de vino que lo acompañaba, un sabor increíble, difícil de concentrar más en una sola cucharada. El tuetano con su untuosidad estaba exquisito.



Tratandose el Merotoro de un restaurante de Baja California, me sorprendió que en la sección de platos principales abundara la carne y no hubiera tanto pescado como habría esperado de un restaurante de esta región, a pesar de ello los platos lucían bien. Elegimos un huachinango al horno y una quijada de cerdo con lentejas. La carne, de nuevo llena de sabor y el huachinango presentada en una tajada de amplio grosor bueno, terso y suave, quizás demasiado suave contrastando con los platos tan potentes que habíamos pedido hasta el momento.





El precio fue de 700 MXN por cabeza, entrante, plato principal y vino. Precio alto. Platos originales pero ceñidos al sabor, sin grandes piruetas aunque naturalmente no se trata de la cocina de Baja California tradicional. Los sabores realmente intensos. El servicio fue atento y hubo buen timing entre los diferentes tiempos. Por las características del local aconsejaría elegir una de las mesas de la entrada y así evitar ruido.

jueves, 17 de julio de 2014

Reencuentro con Maximo Bistrot

Hacía tiempo que tenía ganas de volver al Restaurante Máximo Bistrot, mi primera visita no fue del todo satisfactoria y últimamente, cuando paseaba por la calle Tonalá, miraba en la distancia sus toldos negros como quien espía a esa chica con quien las cosas no salieron del todo bien.



Son tiempos de segundas oportunidades me dije, y temprano, para evitar distracciones me acerqué en busca de esa segunda oportunidad que los dos nos debíamos. En un primer momento pensé en tomar un solo plato o el menú sencillo del día, pero no era cuestión de dejar las cosas a medias así que fui a por todas.


Salteado de calamares
De primero unos calamares salteados, con jitomate y chile de árbol o cayenas (algo peligroso para el comensal despistado, ya que se camuflaban entre el jitomate). Me encantó la ensalada de hinojo que refrescaba y los toques ácidos que la acompañaban.

Mientras esperaba el segundo plato, disfruté de la tranquilidad del restaurante casi vacio. Qué contraste con ese Máximo Bistrot que conocí aquel viernes por la noche, ni una mesa libre, el servicio sin detalles, escasa iluminación y con un fuerte murmullo de fondo. Ahora era de día, la sala casi para mí, una suave brisa entraba por la ventana y me entretenía hablando con los meseros o espiando la vida de la colonia Roma.


Pollo Rostizado
Llegó el segundo, un pollo rostizado con hongo duraznillo (estamos en temporada) acompañado de puré de papa. Un sencillo plato pero bien ejecutado y presentado en una generosa ración. Lo acompañé con una copa de cabernet de bodegas Montefiori. Agradable el crujiente de la piel de pollo que se mezclaba con la carne que se bañaba en su caldo.

Había pensado en no tomar postre, las raciones son generosas en el Máximo Bistrot e incluso yo, que no le temo a grandes raciones estaba lleno. Sin embargo, toda reconciliación merece un toque dulce y me llamó la atención la panna cotta de hinojo ya que era una receta que yo había hecho la noche anterior.

Se trata de una pana cotta muy bien presentada, donde el verde de la salsa de hinojo resalta frente al blanco del plato y le da contraste a la propia pana cotta. Un suave sabor y el punto de la textura, que es donde reside el secreto de este postre italiano, bien conseguido.


Pana cotta de hinojo
La cuenta fue de 655 pesos, tres tiempos, cerveza y vino. Un precio alto para México y que quizás sorprenda para un pequeño local de la Roma, sin mayores alardes. Sin embargo, sus platos son directos y sabrosos (de ahí el punto Bistrot) y con un buen twist de refinamiento en sus presentaciones y acabados.

Sin duda, mi segunda visita al restaurante Máximo Bistrot fue mucho más agradable que la primera. Es sorprendente lo mucho que puede cambiar un restaurante dependiendo de diferentes factores como tranquilidad, servicio, iluminación, etc. Queda en mi lista de restaurantes donde ir y acertar... eso si, mejor pasar de día y antes de que llegue la multitud.

miércoles, 25 de junio de 2014

La Barraca Valenciana: mimando las tortas

Aunque no siempre lo cuente, sigo comiendo tortas cada semana, es toda una liturgia el acercarse al puesto de la esquina, elegir tu torta, el picante: "¿rajas o chipotle, patrón?, ver como la preparan volteando los ingredientes, apilando el tomate, el aguacate y ahí esta, en unos minutos, un pedazo de felicidad en tus manos. 

Al ver a José Miguel García sobre el escenario de Mesamérica recordé su local cerca de Viveros, en Coyoacán, y como todavía estaba en mi larga lista de pendientes del DF. Tras escucharle y conocer su historia no quise esperar más y a la primera oportunidad me acerqué a la Barraca Valenciana.


La Barraca Valenciana es un lugar sencillo, cuidado y con una excelente atención. Muchas tortas para elegir, siempre esa eterna disyuntiva... me llamaba la de calamares y chimichurri, la carnivora "barraca". Finalmente me decidí por la torta de bacalao acompañada de una cerveza negra de la casa: excelente combinación.


Y es que, si además de las tortas te gustan las cervezas artesanales, estás en el lugar adecuado. Desde interesantes opciones como la Flaco Cara de Perro hasta el postureo cervecil del hipster con la Delirium Christmas. En la Barraca Valenciana, cuentan con una amplia selección de marcas e incluso producen su propia cerveza. Si quieres llegar a otro nivel, pocas cuadras se encuentra otro proyecto del chef José Miguel García, Tu Chela, una tienda especializada en cervezas, material para su elaboración y cursos acerca de la preparación de chela.

Antes de la torta, llegó sopa de lentejas, una cortesía de la casa con la que reciben a todos los clientes. Tortas y lentejas, parecer algo simple, sin embargo toda receta, todo platillo, tiene su proceso. Por muy simple que sea un plato se necesita método y un buen producto para un buen resultado.

La torta muy buena, buen pan, amplia ración, profundo sabor a bacalao y excelente el acompañamiento de chiles y zanahorias escabechados situado en el centro de la mesa para añadir picante. Ese es el momento en que entra perfecto un buen trago de esa cerveza negra de la casa, con mucho cuerpo y toques a regaliz y café.



Me gustó la comida y me gustó el lugar, tranquilo y agradable. El servicio eficiente y atento. Disfruté de la soledad, sin movil, observando, pensando... Cuando acabé a pesar de estar satisfecho no pude resistirme a probar alguno de sus postres en este caso el cheesecake de la casa que estuvo a la altura.

Si Coyoacán se antoja algo lejos siempre puedes acercarte a la recién estrenada sucursal de La Barraca Valenciana en el Mercado Roma, aunque por mi parte, prefiero el local original.

Quedan muchos pendientes por probar: alguna torta más contundente, la torta de calamares, el pulpo...


miércoles, 18 de junio de 2014

Marisco callejero: El Jarocho de las Lomas

Es curioso como el viernes nos afecta a los seres humanos que conformamos los engranajes de la cadena de producción. Parece que te hayas tomado un quaalude rollo "The Wolf of Wall Street". Todo es felicidad, no importa si el día está nublado, si ha perdido tu equipo o si te ha dejado tu novia... Siguiendo con ese buen rollismo los viernes los dedico a comer fuera de la oficina y buscar nuevas alternativas a pesar que la zona está bastante explotada.

El último viernes nos reunimos unos cuantos amigos y nos dirigimos en comandita hacia el Jarocho de Las Lomas, un puesto callejeros de marisco y pescado que parece ser valía la pena. Desechando cualquier sentido común que aconsejaría no comer pescado en un puesto callejero... una vez llegados a este punto... no seré yo el que me achante ante un reto culinario.


De esta forma, siguiendo la calle Prado Sur y alejándonos de Reforma llegamos al puesto situado tras una gasera en la esquina de Avenida Virreyes con Prado Sur en la colonia Interlomas donde se situa El Jarocho de las Lomas. Mis miedos en seguida se esfumaron puesto que el pequeño puestito estaba rodeado de más de 20 personas y con una amplia fila de gente formada para conseguir su comida. Y es que estomago popular en Méxicoes un fiable indicador.

Sin duda la espera y el camino mereció la pena. La oferta se compone de tostas, empanadas, filetes, quesadillas - todos por 12 pesos- y cócteles (chico 50 y grande 70 pesos). Las combinaciones son variadas, jaiba, camarón, pulpo... Muy bien la tosta de ceviche, sabrosa y muy fresca. No tan bien el "filete" una tira de pescado rebozado o capeado, demasiado grasiento para mi gusto aunque hace las delicias del personal, conociendo las otras opciones yo suelo apostar por tostas y coctel.


Sin embargo la estrella de la jornada fueron los cocteles de marisco que estaban realmente buenos. Punto justo de limon, salado, toque picante, la salsa de tomate o catsup de la cual me declaro enemigo acérrimo no tenía el punto de dulzor tan acentudado que tiene en otros lados. En definitiva, un buen coctel aunque sigo sin ser amigo del ese dulzor de la salsa de tomate que oculta los sabores del marisco. Pero... "donde fueres, haz lo que vieres"



La elaboración del coctel suponía todo un espectáculo, en el puesto tienen unos botes de cristal previamente preparados y con la proteina (pulpo, cazón o camarón, según quieras combinar). De esta forma, cuando lo pides solo tienen que rematarlo con limón, salsa, tomate y sal. El coctel grande llega repleto de ingredientes y aquí no se escatima para nada en camarón o pulpo, trozos muy generosos.

El primer día que llegué a México y me comí mis primeros tacos callejeros en Coyocán me dí cuenta de la importancia y la omnipresencia de la comida callejera, sin embargo, casi dos años después todavía me sigo sorprendiendo por el mimo y el sazón que puedes encontrar en estos pequeños puestos callejeros.



jueves, 5 de junio de 2014

"Mum, I wanna be a chef"

Sigo con el curso de chef y ya casí un año. Muchas veces es cansado salir de trabajar e ir a la escuela a pasar 4 horas allí. Lo peor, las clases teóricas, claro... sin embargo cuando cocinas el tiempo vuela, entre recetas, albures, risas, ingredientes, olores.

Lo bueno de la cocina es que requiere toda tu atención, toda tu concentración y te aisla del resto del mundo, algo que con un smartphone en el bolsillo parece imposible.

Os dejo un video stopmotion en el que se puede ver el desarrollo de una de nuestras clases: good times.



martes, 3 de junio de 2014

Mesamerica 2014: América de norte a sur.

Segundo día de Mesamérica 2014, más conferencias, caras conocidas y muchos futuros chefs con ganas de aprender. Este día nos presentó diversas conferencias interesantes que vale la pena mencionar y que realizaron un recorrido por toda América: México, Argentina, Brasil y Estados Unidos.



Una de las más interesantes y que más enganchó al público fue la presentada por David Lida, "La penúltima Copa" acerca de las cantinas de la Ciudad de México. David Lida es un periodista norteamericano afincado en México DF desde principios de los 90. Compartió su visión acerca de las cantinas, su ambiente, la botana, los personajes de las cantinas y un sin fin de anécdotas. El público quedó enganchado con este gringo que tan bien conoce la Ciudad de México y sus secretos cantineros. La gente se rió, preguntó y aplaudió muy merecidamente  a David Lida que realmente consiguió conectar con el auditorio.

Le siguió Dante Ferrero con su conferencia "Verbo Carne". El expresivo chef argentino, afincado en Monterrey antojó a la audiencia con sus historias de la carne, sobre cómo asar una vaca entera de más de 300 kg y con la emotividad de su historia personal y su relación con el fuego. Dante Ferrero cuenta con tres restaurantes en Monterrey llamados Neuquen y que sin duda hay que probar cuando nos adentremos en el noreste caliente. La conferencia acabó con Dante invitando a algunos afortunados a probar carne que había cocinado previamente.



Tras el receso apareció Tato Giovanni, probablemente el bar tender más conocido de Argentina para contar la historia de un proyecto ilusionante: el bar Florería Atlántico, inspirado en los speak easy neoyorkinos (en el suyo, se entra a través de la puerta de una refrigerador) que tanto me gustaron cuando visité Manhattan. Florería Atlántico se trata de un proyecto muy pensado, muy mimado, de un bar de cocktails situado en la zona portuaria de Buenos Aires e inspirado en el mar, los viajes transatlánticos de los emigrantes que llegaban desde Europa. La carta está separada por nacionalidades, España, Italia, Francia, Polonia e Inglaterra... en referencia a los grupos de inmigrantes que llegaban a las costas de Argentina.




Me llamó la atención su filosofía, "la mayoría de los locales en la restauración cobran un 30% de su precio por la comida o bebida que sirven y el otro 70% por la vajilla, el local, etc." La intención de Tato y de Florería Atlántico es que no sea así y si bien los vasos que utilizan son de vidrio fino se concentran en que el contenido de ellos sea de la mayor calidad. 

También hubo paralelismos con el famoso discurso de Steve Jobs en Stanford su reflexión que todo lo que haces en la vida vuelve e importa en algún momento, en referencia al diseño y los dibujos que más joven realizó como diseñador y ahora sirvieron para ambientar Florería Atlántico o momentos inspiracionales como el seguir persiguiendo retos, hacer lo que te gusta, cuidar tus sueños de la negatividad del resto de la gente... siguiendo estas ideas y conjuntamente con el proyecto del bar han comercializado su propia línea de bebidas.

Durante la tarde el brasileño Rodrigo Oliveira del resturante Mocotó presentó su propuesta, más gente joven con ilusiones, da ganas de abrir un negocio. En Mocotó, situado en Vila Medeiros, un barrio popular de Sao Paulo hay un ambiente amable y distendido con propuestas de cocina brasileña de interior y una cocina que calificó como de inclusividad. Me encanta ese concepto, cocina de inclusividad frente a la exclusividad.


Otra intervención que me resultó interesante fue la de Alice Waters propietaria de Chez Panisse y estandarte de la ecogastronomía. En su perfecto inglés y con un ritmo suave y monótono hizo cerrar algunos ojos en esa peligrosa hora del día. Sin embargo, las reflexiones de Alice fueron interesantes: "Cuando pusimos un huerto en la cárcel,algunos presos que salieron pedían regresar.Les conseguimos trabajo sembrando en parques". Me gustó especialmente: "Cuando comemos comida rápida estamos digiriendo no sólo esa comida si no también los valores de la sociedad que ha creado esa comida." Mucho que pensar acerca de nuestros hábitos cotidianos...

El colofón de la tarde fue presentado por Enrique Olvera y la aparición por sorpresa de la banda Cafe Tacvba.